ARTÍCULOS – Como estudiar guitarra y no morir en el intento. – ESPACIO CARDIEL

ARTÍCULOS – Como estudiar guitarra y no morir en el intento.

Era una fría tarde de octubre, casi noche ya. La primera en la que ya apetecía encender la calefacción. Tras abrir la puerta del aula, Héctor se plantó delante de mí y empezó a preguntar -algo que no habría de dejar de hacer ya nunca-..

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Era su primera clase de guitarra, y excitado, miraba ansioso alrededor. Aquel cuartito iba a convertirse en su trampolín hacia el virtuosismo. Su mirada se detuvo un instante en el reloj del aula, frunciendo levemente el ceño, al comprobar que pasaban 2 minutos de "su hora"… -aquello no empezaba bien-.

Héctor era un muchacho que -ya desde el primer momento, intuí-, estaba especialmente dotado. Efectivamente, pasaron las primeras clases y ya demostraba un control superior a lo normal. Pero su facilidad iba paralela a una creciente angustia ante las dificultades que: !parecían no acabar nunca!.

– Profe, es que me cuesta un montón memorizar el tema.

-… te lo acabo de dar…

– Y además, en este otro, la púa siempre me tropieza cuando cambio de cuerda.

-¿A qué velocidad lo estas haciendo?

– No se. Cogió la púa y sin esperar un instante comenzó a correr con desesperación.

– Ya esta bien, puedes parar. ¿Sabes?… creo que ni el propio Malmsteen, lo tocaría tan rápido como tu pretendes. ¿Cuanto tiempo llevas de clases?. ¿Dos meses?… Sigue con tus "mecanismos", ya sabes, esos ejercicios que debes hacer lo primero en cada estudio y que aunque son los más incomprendidos, paradójicamente, son los más efectivos para adquirir técnica. Y recuerda que es mejor hacer pocas repeticiones pero con la máxima concentración. – En su cara se reflejaba la angustia, ante la perspectiva de tener que hacer algo que no le llevara en un cuarto de hora a firmar el contrato de su primer disco. Poco a poco, todo aquello empezaba a velar su mirada. En las sucesivas clases, acudió mas callado que de costumbre. Pero, cosas de la vida, por aquellos días hubo unos conciertos de rock fantásticos en la ciudad. A los que asistió con sus amigos (como más tarde me contó). A sus 17 años, eran los primeros directos de su vida y eso…. marca. Así que pasadas unas semanas…

 – Profe, he decidido que no quiero hacer más que "mecanismos". -De nuevo exhibió aquella mirada inquisitiva, ávida, intentando rentabilizar cada segundo de la clase-.

-… ¿?

-Si, si, tú me explicaste que eso aumenta la velocidad y la técnica, así que he estado toda la semana sin parar. De hecho hasta viendo la tele y… como me aburría de hacer los mismos, dale que te dale, he inventado varios, sobre todo uno para dar fuerza y velocidad al meñique de la mano izquierda que consiste en…

-…, si, me imagino que será algo como: torcer el dedo cuatro hacia la izquierda, con un ojo abierto y otro cerrado, mientras con el pié derecho escribes un MSN a tu tía de Algeciras…. !por lo menos!. Esta vez, fui yo el que tras una honda he imperceptible respiración en busca de oxígeno "de calidad", miré el reloj, haciendo un cálculo exprés del tiempo con el que contaba. La tarea que se me venía encima no era fácil. Así, una vez relajado un poco el ambiente, comencé:

– Tal vez,… !seguro!, no te expliqué con claridad el objetivo de los mecanismos y la forma de abordar el estudio de la guitarra en general. Presta atención, esto es importante. Te confiaré un secreto, que de tan sencillo, suele pasar desapercibido: “uno es como músico lo que es como estudiante”. Digamos que la diferencia entre un estudio válido y otro que no lo es, se podría resumir en una palabra: "actitud". Ojo que no digo aptitud con "p", que eso es otro asunto. No basta con la pura y dura repetición, te diría más: la repetición por sí misma es negativa si lo que estas repitiendo no está razonado, es decir, si no tiene un objetivo. (Una tontería no deja nunca de serlo, y por más que la repitas miles de veces, no deja de ser una tontería muy bien practicada, eso sí).

– Ya ya. Ya lo se ya…. . – Héctor, se resistía-; Si yo tengo de "eso". Lo que pasa es que quiero corregir lo antes posible mis vicios. Por eso he dejado todo para concentrarme en los mecanismos.

– … ejem… Bien, y ahora escucha, entenderás mejor todo el proceso. Partiendo del hecho de que una guitarra es algo artificial, extraño para nuestras manos -que están diseñadas tras largos procesos evolutivos, para atrapar con eficiencia y poco más-; demás hacen nuestros sufridos dedos en intentar encontrar desesperadamente unos trastes que se niegan a estar donde deberían. Y cómo el obcecado artilugio nos ningunea a placer, no nos queda otra que ser nosotros los que nos adaptemos. Y ése será nuestro "objetivo". (Por cierto, a ver que Santo Lutier, diseña un instrumento pensando para las manos de un ser humano, en vez de hacerlos: muy bonitos, de muy buena madera, con un sonidazo de miedo, ó simplemente porque siempre “se han hecho así”, que es una razón como cualquier otra).

Ahora: "la actitud".

-¿Tú escribes bien a máquina, perdón, en el teclado del ordenador? (Aquí no estuve ligero, ¿máquina de escribir?… aquello me remitió, a sus ojos, al cuaternario inferior).

– Más ó menos. Contestó.

– Bien, imagínate que tu profe de naturales te manda hacer un trabajillo de 10 páginas -si es que quieres aprobar-, sobre el interesante tema de: el crecimiento de la "Aeshna cyanea", (también llamada libélula común), en las charcas del Nilo durante la primavera de los años bisiestos…. . Lo terminas, tienes que hacerlo y lo haces. Son las 8 pm y tus colegas están "dándote la vara" por el Whatsapp, y entre todos los mensajes aparece uno de Teresa. Alucinas. Tus músculos se aflojan, tus dedos toman posición y comienzan a elegir con sumo cuidado, y con mas calor que olla exprés, las palabras que han de conseguir que el duro corazón de "ella" esté por ti… ¿Ya lo pillas?.

            Por último: "el ejercicio" ó el arte de la repetición inteligente. Básicamente, repetir y repetir cada movimiento hasta hacerlo familiar. Claro que esto dicho así, induce a error. Mejor añadiremos: "consciente", sabiendo lo que estas haciendo, ¡vaya!. Cuando retiras la atención del ejercicio, aparece por arte de magia el inconsciente animal. Y a buen seguro que éste, no sabe tocar la guitarra. Es por eso que hace falta una buena dosis de "estar ahí" con los cinco sentidos, mientras se realiza el ejercicio. De esta forma seleccionamos a voluntad los mejores, de entre multitud de posibilidades.

Capítulo aparte merece el hecho de la necesidad de continuidad en el tiempo, para no perder lo ganado. (Entre nosotros: esto es una puñeta como la catedral de Burgos, pero es lo que hay, así estamos hechos). Menos mal que como reza el dicho: -el que tuvo, retuvo-. Y efectivamente así es. No es lo mismo que alguien que tiene mucha técnica, deje de tocar un mes, que lo haga un principiante.

– ¿Sabes lo que les pasa a los culturistas (tiene guasa el término…), cuando dejan de hacer sus ejercicios de musculación durante un tiempo largo?.

– No.

– Pues que pierden masa muscular y se quedan más "arrugaos" que una pasa. Pero claro, el nivel de recuperación es muchísimo mayor cuanto más ejercitado esta el cuerpo. Además de tardar mucho más en perderla. Así que tampoco es tan grave.

Además ya que estamos de secretos, te contaré otro… y éste si que es un poco difícil de entender, digamos que hay que creer, hasta que se llega a ello. -Los ojillos de Wii se abrieron en un claro intento de "masticar" mis próximas palabras-.

– Bien pues allá va: esa dureza, esa retahíla de ejercicios pesados a más no poder, etc., etc… resulta que al al final, son un auténtico placer.

– ¡Plof!. Cocotazo de mi alumno contra la pared de atrás.

– Parece imposible… ¿verdad?. Es algo bastante inimaginable, pero es así. Mira, el principio es sencillo; el control sobre la motricidad, ó dicho de otra forma, la seguridad de que vas ha hacer sonar una nota, exactamente como tú quieres, digamos que da una satisfacción difícil poner en verso.

– Entonces… ¿nunca se acaba de estudiar?

– ¿Y qué mas da si es así?, si el placer de tocar inteligentemente es enorme desde el principio.

Plantéatelo como si fuera la comida del día, ¿tú comes todos los días no ?

– Pero no es lo mismo

– Haz tú que lo sea. Verás en poco tiempo que es divertido. Todo es cuestión de entender cómo funciona todo esto.

Tengo que admitir que me sorprendió ver como, conforme iban pasando los meses, fue relajándose en las clases y… sin ser demasiado consciente de ello, tocando mucho mas sensatamente.

Eso sí, nunca dejó de mirar el reloj…

 

 

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