Música: fácil y definitiva forma de aprender (4). -Controla lo aprendido hasta ahora. – ESPACIO CARDIEL

Música: fácil y definitiva forma de aprender (4). -Controla lo aprendido hasta ahora.

Hoy la reflexión lleva por título: Música: fácil y definitiva forma de aprender (4). -Controla lo aprendido hasta ahora.

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Si has leído y entendido los tres tutoriales anteriores sobre “Figuras Musicales”, estas ya preparado para entender y disfrutar del control sobre estas figuras musicales. Adelante amigo estudiante, ya falta menos para que tu destreza en la lectura de ritmos sea gratificante.

            Empecemos.

            Conceptos que vamos a utilizar:

            1 Compás: cada trozo de pentagrama de igual número de tiempos, de los que se compone una canción. Y que está indicado en el “numero del compás” que encontrarás al principio del tema. Se indica con un número tal que: 4/4, 3/4,  etc. De momento solo nos interesa el número de arriba, ¿ok?, bien, si te fijas en el primer ejemplo es un 4, eso indica que tiene cuatro tiempos en cada compás, el segundo tres.

            2 Pensar: (ya se que no eres tonto y sabes lo que es,) pero tal vez se te pase por alto cuando estás inmerso en el ejercicio ó en la practica instrumental… ¡y esto es normal, no sufras!, pero precisamente por eso incido tanto en ello. Y bien, la cuestión es que NUNCA olvides que cuando leas o toques algo, debes estar pendiente de: CONTAR bien las figuras y de SENTIR el peso del pulso con tu cuerpo (es una sensación que debes practicar y que tiene que ver con el simple baile corporal, el movimiento constante de tu cabecita marcando los pulsos o tiempos. Y al principio, también de tu pié derecho.

            3 Tocar ó cantar: este es el segundo proceso de los dos que SIEMPRE debes ser consciente. Pensar y tocar ó cantar. Pues bien, se trata de interpretar lo que realmente pone en la partitura ó ritmo. Y ¡ojo!, esto no es más importante que el primer proceso, el de PENSAR. Si te despistas, aparece la confusión.

            4 Repeticiones Tóxicas: tienes que entender que nuestro cerebro almacena rápidamente el camino más cómodo para realizar una tarea, y si no lo haces bien, con objetivos CONSCIENTES, estas creando procesos errados. Y no dudes ni un solo momento que los estas almacenando así en tu memoria, y que así es como los vas a repetir. Recuerdas aquello de que “la cabra siempre tira al monte”?. La mente es como un programa de software, absolutamente eficiente en su tarea, y precisamente ésta es la cuestión: ¿qué tarea?. Si se la das mal, la memoriza igualmente, piensa que tu cabeza analiza la mejor forma de realizar algo, pero no se cuestiona la validez de lo que memoriza, simplemente lo hace. ¿pillas?. De ahí la importancia de seleccionar acertadamente lo que le vas a enseñar, de hecho, si lo haces bien, y tus repeticiones son POSITIVAS (razonando el objetivo y no yéndose por las ramas), el aprendizaje se vuelve efectivo, rápido y –no te lo pierdas-, aplica el mismo esquema para lo demás, con lo que has abierto un camino eficiente con el que ahorrarás horas a miles.

            Queda por añadir que el proceso que debes seguir para enfrentarte a estos ejercicios es muy simple. Y no hagas repeticiones tóxicas ¿vale?. Te lo detallo:

            1 Entiende bien el ejercicio. Debes tener paciencia, observar e intentar entender todo antes de lanzarte a… ¿repeticiones absurdas?. (Si no lo entiendes, no te cortes y léete los tutoriales anteriores. No pierdas el tiempo).

            2 Empieza por sentir el pulso con tu cuerpo antes de hacer nada de nada, báilalo cabeceando tal que si escucharas un tema. Esto es tan importante, que si no lo haces, es  imposible que aprendas con calidad. (Solo después de estar ya tu cuerpo en movimiento debes empezar a realizarlo).

            3 Fracciona el ejercicio en trozos pequeñitos. Como si éstos, fueran el único ejercicio, no importándote que haya mil compases más. Haz bien uno, eso es MUCHO, plantéate que haciendo bien ese trocito, estás consiguiendo algo muy importante, mucho más de lo que crees. Piensa que si tan solo interpretas pero bien, dos figuras musicales, todo el resto esta servido, ya que no comportan una diferencia de calidad sino de cantidad, y los procesos ya se habrán iniciado positivamente. Una vez controlado un determinado trozo, coge otro, pero como si fuera, de nuevo, solo ese el objetivo (olvídate del resto… de verdad), ya llegará el momento de unir los fotogramas en una secuencia con sentido. Y ten presente que, cuando se empieza a estudiar, comenzar siempre por el principio es un error tan común como negativo. Lánzate a cantar otros compases ó trocitos aunque no domines todos hasta ahí.

Ala, vamos a ello:

            Lleva siempre tu pié derecho a tiempo, haya sonido ó silencio. Baila, cabecea a la vez.

            Cuando hay una figura musical que ataca en el tiempo, lo llamamos siempre “ta” (por que la cantamos), en vez de “un” (que es solo pensado), mientras que el resto de tiempos que pueda durar, si que se piensa en el número de los mismos. Solo pensamos en el “un” cuando ese pulso no tiene sonido, es decir, hay silencio.

            Y por cierto, solo usamos (pensamos) el “ti” cuando estamos con corcheas, no con figuras de tiempos enteros, en este caso solo pensamos en número de tiempos.

Primer ejemplo:

 

Segundo ejemplo:

 

 

Nos vemos en la próxima entrega de esta serie de tutoriales bajo el título genérico de “las figuras musicales”. En la que empezaremos con el “puntillo”, una de las tres formas básicas de variar la duración de las figuras.

                                                                                                           Feliz aprendizaje amigo estudiante y un fuerte abrazo.

 
 
 
 

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